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Casa Palacio S.XVIII

Una gran oportunidad para hacerse con la propiedad de uno de los edificios más bellos y mejor conservados del histórico barrio de San Ildefonso, a tan solo 50 metros de la Basílica menor del mismo nombre.

Presentación

El inmueble  hace esquina entre la Calle Muñoz Garnica y la Calle Obispo Aguilar. Se trata de una Casa señorial de dos plantas más cámara baja, a la que se le ha añadido una tercera planta, en una reciente intervención. (Principios del S. XXI) Conserva la fachada de piedra, excepto la planta añadida que es de ladrillo, en la que se aprecia un escudo cuartelado, plenamente identificado.

Son muy pocos los escudos de armas que conservamos en nuestra ciudad sobre nuestro pasado histórico. Jaén tierra de frontera durante 246 años, fue residencia de parte de lo más destacado de nuestros ejércitos que dirigía la alta nobleza. Muchos de sus oficiales, de sus jefes, nacieron y residieron en la ciudad, al igual que muchos de sus descendientes, como es el caso del primer propietario de la casa, D. Alejandro de Bustamante y Quevedo, descendiente directo de los Bustamante Velarde y Quevedo Zeballos, que probó su hidalguía en 1768.

El edifico del siglo XVIII posee una gran portada de piedra, con pilastras finamente decoradas, sobre la que se sitúa un balcón coronado con frontón partido. La fachada a la calle Obispo Aguilar ha mantenido en el primer piso un llamativo balcón cerrado mirador, y el resto de los huecos presentan rejería. La cubierta es de teja cerámica árabe. En el interior, se halla un pequeño patio y crujía perimetral.

Compuesto el inmueble por viguería de madera y zapatas que forman el vuelo del patio. Tanto éste como el zaguán de acceso tienen un zócalo de azulejos, al igual que una interesante rejería en la cancela. Existe un semisótano abovedado. Durante el siglo XIX el inmueble fue conocido como “casa del peto”, debido a que en la misma se daban cita giennenses que practicaban masonería.

Reseñas Históricas

Una descripción del inmueble y la calle a lo largo de la historia
 

Hace esquina entre la Calle Muñoz Garnica número 15 y la Calle Obispo Aguilar. Se trata de una Casa señorial de dos plantas más cámara baja, a la que se le ha añadido una tercera planta, en una reciente intervención. Conserva la fachada de piedra, excepto el piso añadido que es de ladrillo, en la que se aprecia un escudo cuartelado, plenamente identificado, que resumido es así: 1º cuartel superior izquierda, aparece el apellido Bustamante. 2º cuartel superior derecha, aparece el apellido Quevedo. 3º cuartel inferior izquierda aparece el apellido Velarde (que aparece en los libros de heráldica con la siguiente leyenda: el que la sierpe mató, y a la infanta salvó), 4º cuartel inferior derecha  aparece el apellido Zeballos. Son muy pocos los escudos de armas que conservamos en nuestra ciudad sobre nuestro pasado histórico. Téngase presente que por ser Jaén tierra de frontera durante 246 años, aquí residieron parte de lo más destacado de nuestros ejércitos que dirigía la alta nobleza. Muchos de sus oficiales, de sus jefes, fijaron en ella su residencia y aquí nacieron y residieron muchos de sus descendientes[1].El edifico posee una gran portada de piedra, con pilastras finamente decoradas, sobre la que se sitúa un balcón coronado con frontón partido que presenta un escudo cuartelado.El escudo que hemos hecho referencia con anterioridad se trata de un campo cuartelado en cruz. El cantón diestro del jefe representa 13 roeles; en el cantón siniestro del jefe una caldera de sable; estando la bordura entre ambos cantones figurada con tres flores de lis; en el cantón diestro de la punta figura un árbol con una serpiente enrollada rodeados de flores de lis, y cinco bureles en el cantón siniestro de la punta. El escudo se completa con decoración de guirnaldas, y la concha de Santiago en el timbre.La fachada a la calle Obispo Aguilar ha mantenido en el primer piso un llamativo balcón cerrado mirador, el resto de los huecos presentan rejería.La cubierta es de teja cerámica árabe. En el interior, se halla un pequeño patio y crujía perimetral.Compuesto el inmueble por viguería de madera y zapatas que forman el vuelo del patio.Tanto éste como el zaguán de acceso tienen un zócalo de azulejos, al igual que unainteresante rejería en la cancela.Existe un semisótano abovedado. La Referencia catastral 0804013, 0703513VG3800S[2].

Si en Jaén hubo una calle señorial, esa fue sin duda la Calle Ancha. Conocida en principio por Calle Maestra del Arrabal y ahora por Calle Muñoz Garnica, el siglo XVIII acabó por convertirla en una calle singular gracias a su desusada amplitud y a las hermosas casas-palacio que en ella se levantaron. Casas de hidalga apariencia, con severas fachadas de recia sillería, portadas de elegante traza, escudos nobiliarios, rejas de forja, cuidados balcones y aireadas solanas. Casas, la mayoría, de similar traza y disposición: generosos zaguán, patio porticado, escalera señorial y cómodas y espaciosas estancias.

Durante muchos años la Calle Ancha mantuvo inalterable su estampa. En el inicio de la acera de los impares se alzaba el religioso convento de la Concepción Dominica, fundado en 1562. La iglesia presentaba una elegante portada coronada con una hornacina en la que había una imagen de la Purísima Concepción. Era una iglesia austera y sencilla, en la que desde 1898 hubo una linda reproducción de la gruta de Lourdes. Su fachada se remataba con una espadaña conventual, donde un esquilón marcaba las horas litúrgicas. Y a ella abrían las amplias rejas del coro monjil, por donde escapaba el rumor de rezos, el gorjeo de los canticos y los efluvios del incienso. Más abajo del convento hubo una casa de acomodada apariencia, donde primero estuvo el periódico El Pueblo Católico, provisionalmente la Casa de Socorro y finalmente las dependencias militares de la Zona de Reclutamiento y Movilización número 94. Le seguía otra casa, cuya fachada se engalanaba con una graciosa hornacina. Y bajo ella una noble casa-palacio en la que durante años estuvo el Colegio de Cristo Rey.

En la acera frontera la casa primera la habitó el insigne maestro de cronistas don Alfredo Cazabán Laguna, que allí tuvo la redacción y administración de su famosa revista Don Lope de Sosa. En los bajos de esta casa estuvo durante años una fábrica de perfumes. Le seguía el señorial palacio de los Marqueses de Navasequilla, que también habitaron los Marqueses de Blanco Hermoso y los de Villalta y que luego acabó siendo sede del Colegio Oficial de Farmacéuticos y de la Cooperativa Farmacéutica. Venía a continuación el majestuosos edificio en que estuvo el Consejo Provincial de Agricultura y Ganadería, primero y luego el Gobierno Militar. Y cerraban el tramo las casas de los García de Quesada, Marqueses de Navasequilla, una de las cuales se coronaba con una bella torrecilla-mirador.

Por su privilegiada situación la Calle Ancha, luego dedicada a su más ilustre vecino el canónigo y polígrafo don Manuel Muñoz y Garnica (1821-1876), vio muchas, muchas cosas y las sigue viendo como son; el paso solemne de la procesión del Corpus, el discurrir penitente en la alborada de la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el transito devoto del Rosario de San Bernabé, y la Magna Procesión de la Virgen de la Capilla, entre otras cofradías penitenciales que desfilan en la Semana Santa por esta popular calle. También sufrió el zarpazo brutal de aquel bombardeo del 1 de abril de 1937, en que bastantes de sus casas acabaron convertidas en tristes y sangrantes ruinas[3].

 

Unos ilustres inquilinos relacionados con el inmueble

Por Real despacho del Rey Don Felipe V de 1 de Mayo de 1708 se concedió el título de Vizconde de los Villares a Francisco de Ceballos Villegas, natural de Bárcena (Cantabria), Caballero de la Orden de Santiago y Veinticuatro de Jaén. Casó con Ana María López de Villalobos y Colmenero, naciendo de esta unión Gabriel de Ceballos y Villalobos, segundo Vizconde de los Villares.Probaron su nobleza para ingresar en la Orden de Santiago:Gabriel de Cevallos y López de Villalbos, natural de Jaén, en 1702. Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada: Antonio de Ceballos, vecino de Sevilla, en 1598; Blas y Juan Ceballos, vecinos de La Parra, en 1552; Diego Ceballos, vecino de Jaén, en 1564[4].

Fue originaria del primitivo solar de Quijas la casa de la villa de Santillana, en el partido judicial de Torrelavega, de la que dimanaron otras muchas casas y ramas, entre ellas la de Vispieres, Villapresente, Puente de San Miguel, Helguera y Cartes. Nos centraremos en la de Cartes, pues tiene especial relación con el primer propietario del inmueble. Algunos Bustamante de Santillana entroncaron con los Tagle, y de esta familia fueron Juan Bernardo de Bustamante y Tagle, caballero de Calatrava en 1708, y Juan Fernández Bustamante y Tagle, caballero de Alcántara en 1750.

 

De la casa de Cartes procedieron el capitán Juan Antonio Bustamante Quijano y José Martín y Alejandro Bustamante Quevedo, los tres naturales de Santiago de Cartes. Los dos primeros residieron en la ciudad de los Reyes (Lima, Perú), y el último en Jaén. Probaron su hidalguía en Valladolid en 1758 el primero, y en 1768 los otros dos.De otra rama establecida en Comillas descendió Juan Andrés de Bustamante y Carrión, natural de Madrid y caballero de Santiago en 1681[5].

 

*GENEALOGÍA DEL PRIMER PROPIETARIO DEL INMUEBLE

 

BUSTAMANTE Y QUEVEDO, José Martín de, vecino de la Ciudad de los Reyes de Perú. Y su hermano Alejandro, vecino de Jaén.

P.N. Padrones de Santiago de 1744, 45, 52 y 59.

I. J. 10 de octubre de 1766;  R. P. de 21 de noviembre de 1765

Padre: Juan de Bustamante Velarde y la Vega.

N. Cartes (Santander), 21 de octubre de 1671.

C. Serafina de Quevedo CeballosCos y Cosío, en Cartes, el 4 de febrero de 1709.

H. Rodrigo, Alejandro, Santiago, Josefa María, Teresa, Martín.

P.N. Padrones de Santiago: Hidalgo en 1698,1704,7,11,16,23,29,36,44,45 y 52. Padrones de Cartes: Teniente Gobernador en 1714, 26, 31 y 34.

Testó en Santiago, el 26 de febrero de 1756.

Abuelo: Rodrigo de Bustamante Velarde y la Vega; hijo de Juan de Bustamante y la Vega y de Juana Velarde Ceballos; nieto de Rodrigo Bustamante y la Vega y de MaríaSánchez de Quijano;2º nieto de Martín Bustamante y la Vega y de Francisca de Comillas y Lamadrid.

C. Francisca Álvaro de los Ríos y Quijano.

P.N. Padrones de Santiago de 1669,76,81 y 92. Gobernador de Cartes en 1687. Legajo 1131. Numero 3. Expediente 2673[6].

 

(En negrita, se ha señalado el primer dueño del inmueble, siendo el mismo del siglo XVIII, así como se ha identificado los apellidos de los antepasados del propietario que guardan relación con el escudo pétreo de la fachada).

 

La masonería y la casa del peto

La invasión francesa fue la etapa de inicio y esplendo de las logias españolas, siendo el Gran Maestre del Gran Oriente de Francia en 1804, José Bonaparte, que reinó en España. José era hermano de Napoleón y junto a su cuñado JoaquínMurat, fueron los grandes difusores de la masonería en nuestro país, originando un ambiento proclive al cambio. Existían dos tipos de logias, las bonapartistas o de los afrancesados y la de los oficiales franceses, con participación excepcional de ciudadanos españoles. En el año 1809 cuando las primeras logias bonapartistas se reunieron en torno a una institución masónica española, la Gran Logia Nacional. De esta etapa histórica son las primeras noticias sobre masonería en la provincia de Jaén. El 23 de febrero de 1810 el GeneralHoraceSebastiani entra en la capital junto a sus tropas. Poca duración tuvo la ocupación francesa pero lo suficiente para establecer en la ciudad la primera logia masónica.

Por parte de la Santa Inquisición y las autoridades ponían en descubrir y castigar a todo aquel que se relacionase con la masonería. Una vez vencidos los franceses regreso el absolutismo a España. Su primera fase duró hasta 1820, a la que siguieron tres años de cierta libertad conocidos como Trienio Liberal (1820-1823), momento en el que la masonería giennense reaparece. De nuevo debemos recurrir a fuentes indirectas que nos hablan sobre el tema. Diversos tratados refieren la implantación de las Torres Comuneras o Sociedad de los Caballeros Comuneros en España (también conocidos como Hijos de Padilla) asociación secreta paramasónica y de cómo la logia de Jaén se convirtió en Torre Comunera. En 1821 se fundó en Madrid la Sociedad de los Caballeros Comuneros. La comuneriatenía formalmente el aspecto de sociedad secreta paramasónica, creada para conspirar y hacer triunfar los ideales que en otro tiempo inspiraron la fracasada sublevación de las comunidades castellanas contra Carlos I. Esta logia tuvo como lugar de tenidas el edificio conocido como “Casa del peto”, cuya ubicación estaría en la esquina de la  calle Obispo Aguilar con Muñoz Garnica de Jaén. El nombre de este inmueble algunos autores lo argumentan por el hecho de existir un escudo en su fachada, y otros por los petos o mandiles que los masones vestían. Esto se sabe por la incautación de documentos de estas Torres Comuneras, y en Jaén, concretamente por la denuncia del abogado Antonio Camps que, con la intención de evitar su encarcelamiento por haber pertenecido a este movimiento radica, facilitó un amplio listado de miembros de aquella Torre(muchos de aquellos habían sido masones[7].

Por otra parte, el investigador Lara Martín- Portugués,  sostiene que muy poco en cambio se sabe acerca de otras dos sociedades de carácter secreto o semi-secreto igualmente existentes en Jaén; así de la logia masónica que se estableció en lo que el vulgo conocía como casa del peto, en alusión a los mandiles que se colocaban sus adeptos para las ceremonias masónica, una casona señorial que todavía se mantiene intacta, pero cerrada desde hace muchos años, en la calle Muñoz Garnica, antes Ancha, esquina a la de Obispo Aguilar, no sabemos cosa alguna ni de su funcionamiento ni de sus miembros, aparte de que acabó transformándose en torre comunera, muy posiblemente en los mismo s inicios del Trienio por estar la secta masónica a punto de desaparecer por falta de actividad, según parece desprenderse de una noticia existente en el propio archivo particular del Rey, pues en el se encuentra un documento haciendo mención a que una de las primeras sociedades comuneras o fortalezas creadas en 1820 fue la de Jaén, exactamente detrás de las de Madrid, Segovia y Murcia y anterior a otras cuarenta y cuatro fundadas con posterioridad, casi todas capitales de provincia[8].

Estos comuneros de Jaén mantuvieron presencia constante en la capital hasta la derrota del liberalismo; incluso cuando se perseguía abiertamente a los exaltados, pues ellos lo eran, hacían estosgiennenses alardes del símbolo del pequeño martillo de plata, que algunos lucían en los puños de los bastones y otros en la solapa o pechera de la camisa[9].

 

[1]CAÑADA QUESADA R.  “Heráldica Civil pétrea en Jaén” Elucidiario nº3 Marzo 2007 Seminario Bio-bibliografico Manuel Caballero Venzalápág 311-354.

[2] MERINO LAGUNA F.M. “Escudos y Palacios en la calle Muñoz Garnica” 2009 Website: http://www.redjaen.es/francis/?m=c&o=11426&letra=&ord=&id=11427

[3]LÓPEZ PÉREZ M. “De paseo por el Jaén Antiguo. Calle Ancha” Jaén, Gráficas la Paz, 2010, Junta de Andalucía y Excmo. Ayto. de Jaén. Pág. 72.

[4]Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana de Alberto y Arturo García Carraffa. Diccionario Hispanoamericano de Heráldica, Onomástica y Genealogía de Endika de Mogrobejo. Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica de Vicente de Cadenas y Vicent. Nobiliario Español de Julio de Atienza, Barón de Cobos de Belchite. Heraldario Español, Europeo y Americano de Vicente de Cadenas y Vicent. Blasonario de la Consanguinidad Ibérica de Vicente de Cadenas y Vicent. Heráldica de los apellidos asturianos de Francisco Sarandeses Pérez. Escudos de Cantabria de María del Carmen González Echegaray. Nobiliario de Extremadura de Adolfo Barredo de Valenzuela y Ampelio Alonso de Cadenas. 

[5]DONOSO S. “Enciclopedia Heráldica y Genealógica de los hermanos García Carraffa, en el tomo correspondiente a las raíces BO-BU en donde se halla BUSTAMANTE, páginas 168 - 187.

[6]DE CADENAS Y VICENT V. “Pleitos de Hidalguía que se conservan en el archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Extracto de sus expedientes siglo XVIII” Madrid, Hidalguía, 1984. Página 95.

[7] SÁNCHEZ  TOSTADO L. M. E HIGUERAS LORITE J.M. “Los secretos de la masonería en Jaén: doscientos años de implantación y persecución de la Orden Secreta” Jaén :Líberman ; Linares, Jaén : Entre Libros, D.L. 2013. Pág.64-68

[8] COMELLAS GARCÍA-LLERA, J.L. Op. Cit. El trienio…, páginas 75-92.

[9]LARA MARTÍN-PORTUGUÉS, I. “Jaén 1820-1823: la lucha por la libertad en el trienio liberal”.Ayuntamiento de Jaén.1996. Pág. 224.